martes, 30 de diciembre de 2008

Historia del Señor de Luren"


Allá por el siglo XVI, un caballero inglés de apellido Smith compró del genial escultor Miguel Angel un Cristo Crucificado para ser llevado a Londres. A los pocos años, este caballero fallece, quedando la imagen en poder de uno de sus hijos, quien la coloca en la capilla de esta real familia.

A mediados del siglo XVI, estalló en Inglaterra un enfrentamiento entre Protestantes y Católicos, en el cual los primeros arrasaban casas y capillas destruyendo a su paso imágenes de Santos que encontraban y fue así como Lord Smith ordeno ocultar el Cristo, en el sótano para salvarlos de caer en las manos de los Protestantes, permaneciendo en dicho lugar por espacio de diez años, en que decidió enviarlo a América y llega al Perú, hacia donde traía un conjunto de imágenes para el convento de los padres Franciscanos, debiendo desembarcarlos en el puerto del Callao. Esto sucedía por los años 1568. Cuando el barco estaba próximo a llegar al puerto de destino, se desató una tormenta que casi hizo hundir la embarcación. La tripulación alarmada por orden del Capitán del barco, arrojó todos los bultos pesados para evitar la tragedia y entre ellos la caja que contenía a Cristo crucificado, que años mas tarde sería el Señor de Luren, de Ica.

Al calmarse la tormenta y luego de salido el sol, unos pescadores divisaron los bultos, que eran arrastrados por la corriente, que fueron rescatados y al ver que eran destinados al convento de San Francisco en Lima, los hicieron llegar a los padres Descalzos por intermedio de las autoridades aduaneras. Los padres del convento poco interés le tomaron y depositaron los bultos en el almacén del Convento. Esto ocurrió en el año 1568.

Dos años, en Ica (Villa de Valverde), la congregación Franciscana que estaba a cargo del Padre Fray Francisco de Madrigal, quien enterado del percance ocurrido en el Callao y que las imágenes se encontraban prácticamente abandonadas en el convento de San Francisco de Lima y careciendo de imágenes el templo de los Descalzos de Ica, decidió viajar a Lima, a comprar algunas de ellas y del almacén escogió el Padre Fray Francisco de Madrigal, las cajas medio deterioradas sin ver su contenido. Impulsado por un acto divino y entre las cuales están las cajas que contenían al Cristo, la Virgen y San Juan, conduciéndolas hasta el Callao, para de allí embarcarlas rumbo a Pisco, desde donde fueron encargadas al arriero apellidado Buleje, para llevarlas a Ica, al convento de San Francisco.

En el largo trayecto el arriero se detuvo a mitad del camino para descargar y dar de comer agua a la bestias, vencido por el cansancio se quedó dormido y cuando despertó se dió con la sorpresa que una de las mulas había desaparecido con su valiosa carga, Vanos resultaron los esfuerzos de buscarla, el animal había continuado hasta detenerse en un bosque denominado RODAMONTE, para ponerse a pastar. Varios vecinos del lugar al darse cuenta de la mula y su carga, pensaron que se había perdido y se acercaron para llevarla a las autoridades de Villa de Valverde, pero el animal no quiso moverse del lugar, parecía que estaba clavado en el suelo, poco a poco fueron acercándose los pobladores vecinos que avisaron de este hecho a los Padres Franciscanos, quienes también se constituyeron al lugar y ante la imposibilidad de mover a la mula decidieron bajar la carga y destapar la caja y ver su contenido; cayeron de rodillas al suelo la bendita mañana del día 25 de febrero de 1570. Interpretando el mensaje divino de que la efigie deseaba quedarse en dicho lugar ubicado en la parte sur del valle de Ica (Lurin Ica), como se le denominaba, y que con el tiempo esa palabra fue deformada por el nombre de Luren, Edificando los pobladores una capilla la que más tarde sería el Templo de Luren, casa de oración del Santo Patrón de Ica, donde se encuentra su altar en una Cruz de Mármol.